jueves 29 de septiembre de 2011

QR Codes para Publicidad


Códigos QR para publicidad

Monday, September 5, 2011
Gade Herrera
gdherrera@revistavertigo.com
Códigos QR para publicidad.



En México existen casi 22 millones de dispositivos listos para conectarse a internet, según los últimos datos de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci), por lo que las empresas pueden aprovechar este nicho para combinarlo con el uso de códigos QR y Microsoft tags, los cuales sirven de puente para mostrar contenidos en la web a través de teléfonos inteligentes o tablets.
El problema -reconocen expertos- es que son pocas las compañías que saben usar los códigos de manera correcta, dado que en muchas ocasiones los emplean para generar tráfico a páginas que no están adaptadas para ser visualizadas en teléfonos, tablets o PDA.
En general, estos códigos se dividen en dos tipos: los unidimensionales, como el código de barras; y los bidimensionales, como el código QR. La forma de diferenciarlos es que el segundo es cuadrado y contiene tres cuadrados en tres de sus cuatro esquinas, explica Pável Álvarez, vicepresidente de Mobile marketing de la Asociación Mexicana de Mercadotecnia Directa.
Los códigos QR (Quick Response Barcode) fueron creados en 1994 por la compañía japonesa Denso-Wave. Se trata de un sistema de almacenamiento de información en forma de matriz de puntos bidimensional. Estos, al igual que los códigos de barras, surgieron como una alternativa para identificar las líneas de producción de una fábrica (autos, partes mecánicas, entre otros), pero con la diferencia de que tienen una mayor capacidad de caracteres, es decir, contienen más información almacenada, facilitando su uso a otras fuentes, como la publicidad.
Los códigos QR se leen a través de aplicaciones de dispositivos móviles como Scanlife Shopsavvy Barcode Scanner y con ello el usuario puede acceder a material adicional como videos, imágenes, números de contacto e información adicional de productos o servicios.
Además de ellos existe un tercer tipo de código, el llamado Microsoft tag, mediante el cual se han hecho diversas campañas publicitarias dirigidas a los usuarios de dispositivos móviles con conexión a internet.
"El QR code no tiene métricas y si -como marca- quieres medir cuántas veces una persona intentó escanearlo, no lo podrás hacer; una diferencia importante es que para leerlos existen no menos de 35 o 50 aplicaciones diferentes y no todas son compatibles con todos los códigos, por lo que debes saber cuál descargar; quizás el dispositivo que menos problemas ofrece es la BlackBerry, pues posee una aplicación nativa y el usuario ya no debe descargar algo más", reconoce Pável Álvarez.
Mal empleado
En México, 2011 fue el boom de las campañas publicitarias con el empleo de esta tecnología, pero en otras naciones muchas marcas las han utilizado.
Dicha tendencia responde a una cuestión de moda que inició en Japón a inicios del presente siglo con mucho éxito, pero que en nuestro país no han sido empleados de forma correcta.
"Tanto el código QR como el Microsoft tag sirven para hacer un enlace para llegar a un contenido entre mi dispositivo e internet, bajar alguna aplicación, ver un sitio móvil y tarjetas de negocios o para descargar música, pero la gran mayoría en nuestro país los emplean para llevar tráfico a sitios que no están adaptados para ser visualizados en dispositivos móviles", advierte Álvarez.
Al contrario del Microsoft tag, los códigos QR no permiten detalles como el recortar la pequeña marquesina blanca de su contorno o ingresar logos, colores e imágenes de fondo, porque son monocromáticos.
Otro gran error, continúa el experto, es pensar que si se pone el código QR en un espectacular sobre avenidas importantes como Periférico, cualquier teléfono lo podrá leer; esto es incorrecto, pues se necesita una distancia específica: en el caso de los lectores de los teléfonos BlackBerry, el usuario debe estar a dos o tres metros de la imagen para escanearlos; es decir, se deben hacer pruebas de distancia y ver si funcionan, de lo contrario habrá problemas en la campaña.
Buenos usuarios, malos publicistas
El error más importante en la implantación de estos códigos en la publicidad es no decirle al usuario que necesita descargar una aplicación, así como dónde la puede conseguir. Las marcas aún no entienden que primero se debe generar una acción cultural para que las personas consigan la aplicación, que se requieren contenidos específicos para dispositivos móviles y, sobre todo, que se demanda de mucha creatividad.
"Tener un código no es suficiente, hay que explicar a la gente cómo usarlos, pues ellos una vez que entendieron como funciona la tecnología lo usarán más a menudo. El usuario está preparado para hacerlo; es curioso por naturaleza", destaca.
En internet, por ejemplo, existen muchas opciones gratuitas para generar códigos QR que van desde lo más sencillo hasta los más complicados (con links con mapas o imágenes). La básica es http://semacode.com, la cual crea un código con una liga hacia una página de internet o con un texto simple; le siguehttp://qrcode.kaywa.com, ya que tiene la opción de ingresar una tarjeta de contactos o enviar mensajes cortos tipo smshttp://www.qrstuff.com es una de las más completas, pues se puede poner un enlace hacia un mapa en Google maps, generar tarjetas de contactos, links a páginas de redes sociales, a una aplicación o canción en iTunes, o a videos en YouTube.
Para su lectura existen también diversas aplicaciones gratuitas para dispositivos móviles. Por ejemplo i-nigma, de 3G-vision; ScanLife de Scanbuy Inc, o Shopsavvy Barcode scanner, de ShopSavvy, todos ellos disponibles para iPhone y Android.
Por su parte un Microsoft Tag puede generarse desde http://tag.microsoft.com/home.aspx, pero a diferencia del código QR con él se pueden hacer códigos bidimensionales a colores y con imágenes de fondo; los códigos generados en la página se leen con el tag reader de Microsoft Corporation, disponible para iPhone y Android en sus respectivas tiendas.
Para Pável Álvarez, lo más importante en la implantación de tecnologías para dispositivos móviles es que las empresas, sin importar si son de gran tamaño o si se trata de pequeños negocios, conozcan las aplicaciones y los dispositivos que tienen a su alcance sus clientes y, sobre todo, acercarse a ellos y preguntar sus gustos.

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